miércoles, 15 de agosto de 2012

¿Por qué es tan difícil eliminar la grasa de la zona abdominal, los glúteos y los muslos?


Es frecuente escuchar a chicas que siguen un programa de ejercicio adecuado y contralado que han notado sus efectos beneficios; tienen más fuerza y han mejorado su composición corporal.  No obstante, en las zonas que más suelen preocupar estéticamente como son los glúteos y los muslos y de donde la gran mayoría quieren eliminar la grasa sobrante, los resultados no están a la altura de sus expectativas.  En los hombres esto suele pasar con la grasa abdominal. Pues bien, esto tiene una explicación que paso a contaros:

El metabolismo de las grasas está regulado por las catecolaminas. Durante el ejercicio se liberan catecolaminas que movilizan las reservas energéticas de glucógeno y grasas. Los receptores adrenérgicos (receptores de las catecolaminas) del tejido graso pueden ser de dos tipos: o antilipolítocos (alfa-2) o prolipolíticos (beta-3). Dependiendo que la célula gras tenga más receptores de uno que de otro, su respuesta será diferente frente al mismo estímulo.  Por ejemplo, los adipocitos que forman la grasa visceral, tienen una relación más o menos 1/1 de receptores antilipolíticos/ receptores lipolíticos; a nivel abdominal, la relación de dichos receptores es más o menos de 2 a 4 (predomina el efecto antilipolítico); y en los adipocitos de la zona perifemoral la relación puede llegar a ser mayor de 6 (efecto marcadamente antilipolítico).

Todo esto quiere decir que dependiendo de la zona en la que se encuentre la grasa mostrará mayor o menor resistencia a ser oxidada, y en este caso en las zonas “conflictivas” la resistencia es mayor, de ahí,  que sea más difícil de eliminar.

Aún así esto no quiere decir que no se pueda eliminar, no hay que obsesionarse.  Puede sonar a tópico pero es lo que hay; trabajar duro, comer bien y ser constante. No hay otro secreto.

Todo esto guarda también una estrecha relación con la celulitis, trastorno del que me informaré más en profundidad para hacer unas recomendaciones de ejercicio adecuadas, aunque examinando la bibliografía existente no hay demasiado sobre el tema, ya que si no está relacionada con un sobrepeso excesivo o una alimentación incorrecta no se suele considerar una patología ya que esta es algo complejo que la mayoría de las veces no supone más que un problema estético y no de salud.  Así la comunidad científica no le da un trato prioritario y la mayoría de tratamientos y recomendaciones están contaminadas por intereses comerciales.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario