lunes, 5 de noviembre de 2012

NI LIGHT, NI SACARINA. ZUMITOS Y AGUA.


Hoy he leído un post sobre los edulcorantes artificiales en el blog de un ex-compañero de la facultad  en el que contaba como el aspartamo (edulcorante más  habitual), inhibe la señal de saciedad del organismo. Aquí  dejo el enlace a este.



Pues bien, leyendo este  recordé  las palabras de un médico que vi una vez en un programa de televisión  en el que decía que la sacarina aunque tuviera menos calorías que el azúcar de mesa común, por el simple hecho de tener un sabor dulce, engañaba a nuestro cerebro y provocaba la misma respuesta insulínica que el azúcar común, por lo que había que tener cuidado con esta.
Así que he investigado un poquito y he encontrado un artículo de Green,  y Claire (2012) publicado en Physiology & Behavior, en el que se introducen un poco más a fondo en la respuesta cerebral ante este tipo de edulcorantes. Investigando un poco más he buscado por internet, y como de costumbre este me ha dado una respuesta. Buscando he llegado a un interesante blog:


en este el autor ha publicado una entrada refiriéndose al artículo que nombraba antes y en el que lo explica muy bien.

Las claves de este artículo son que el cerebro de los consumidores habituales de productos light no distingue entre sacarosa y sacarina y que la región cerebral encargada de darnos una respuesta agradable debido al sabor dulce se activa menos, lo que provoca que haya que ingerir más para obtener una respuesta satisfactoria.

Os dejo el enlace al blog en el que explican el artículo más detalladamente:




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