jueves, 9 de mayo de 2013

HIPERTROFIA SARCOMÉRICA Y SARCOPLÁSMICA.


En una fibra muscular, dispuestas en paralelo, hay miles de miofibrillas, que son los elementos que le permiten contraerse. Las miofibrillas se componen básicamente de dos proteínas, actina y miosina, denominadas miofilamentos. Estos filamentos se organizan en sarcómeros que son la unidad funcional y contráctil del musculo esquelético. Rodeando cada fibra muscular están el endomisio, que separa las fibras entre sí, y el sarcolema, una fina membrana plasmática. Este entre otras funciones sirve también para aislar unas fibras de otras, serían algo así como la goma que recubre un cable. Los espacios dentro de la fibra muscular contienen sarcoplasma, un líquido  que contienes grasas, glucógeno, enzimas, núcleos, mitocondrias y otros órganos celulares. Aquí es donde se mete el glucógeno que después serivirá de combustible y la mioglobina que transportará el oxígeno. Pues bien, la mayoría de la hipetrofia producida por el clásico entrenamiento de fuerza resulta en un incremento de los sarcómeros y miofibrillas.

Cuando un músculo es sometido a un estímulo mecánico con sobrecarga, a un entrenamiento de pesas ej, este causa perturbaciones en las miofibrillas y la matriz extracelular. Esto desencadena una serie de eventos que llevan a un incremento en la talla y cantidad de las proteínas miofibrilares contráctiles, actina y miosina, y en el número total de sarcómeros en paralelo. Esto a su vez aumenta el diámetro de las fibras individuales y en consecuencia produce un incremento del área de sección transversal, en definitiva, el músculo aumenta su tamaño. Esto es lo que se conoce como hipertrofia sarcomérica, y es la llamada “hipertrofia funcional”, el músculo se hace más fuerte y grande pero no aumenta desmesuradamente su volumen. Esta ocurre cuando el músculo es forzado a adaptar una nueva longitud. Así pues el entrenamiento excéntrico conduce a una mejora de los sarcómeros en serie, mientras que el entrenamiento concéntrico aislado produce lo contrario.


La hipertrofia sarcoplásmica, o “no funcionalestá determinada por elementos no contráctiles y fluidos y puede producir un aumento mayor de volumen con el correspondiente incremento de fuerza. Se piensa que esto puede ser entrenado específicamente basándose en los estudios con culturistas y powerlifters. Los culturistas tienden a mostrar más tejido fibroso conectivo en el endomisio y más contenido de glucógeno, principalmente por las diferencias en su entrenamiento. esta hipertrofia se describe como no funcional, aunque es posible que las adaptaciones producidas medien en el posterior incremento de síntesis de proteínas que conlleva también un crecimiento de los elementos contráctiles.
Así pues, como conclusión podría decir que no hay hipertrofia no funcional, pues no es posible al 100% la una sin la otra. La hay más o menos funcional en cuanto a tu objetivo. Hay que claro para qué se entrena y cuáles son tus necesidades. Aún así si eres deportista y te interesa mejorar tu fuerza y controlar tu peso intenta desarrollar una hipertrofia sarcomérica, si el objetivo es estético quizá te interese más la sarcoplasmática. En el equilibrio está la clave.

Earle, R. Baechle, T. (2004). Manual NSCA: fundamentos del entrenamiento personal. Paidotribo: Barcelona.
Schoenfeld, B. (2010). The mechanims of muscle hypertrophy and their application to resistance training. Journal of Strength and Conditioning Research. 24;10. Pp. 2857.

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