martes, 10 de diciembre de 2013

LESIÓN EN LOS ISQUIOSURALES. FACTORES DE RIESGO.


INTRODUCCIÓN

Los isquiosurales están formados por el bíceps femoral, dividido en dos cabezas (larga y corta), el músculo semimembranoso y el semitendinoso (Imagen 1). Estos son los encargados principalmente de flexionar la rodilla, aunque también tienen funciones de rotación de la rodilla y extensión de la cadera. 

Estos son fuertemente solicitados durante la práctica deportiva, especialmente en los deportes colectivos. La tensión excesiva a la que se les somete puede desembocar en una distensión o rotura y por consiguiente en la lesión. Askling et al (1) señalan a la lesiones en los isquiotibilales como la lesión más común en el fútbol profesional europeo. Además se postulan a favor del ejercicio excéntrico como el mejor para la rehabilitación. Por lo tanto, es importante discriminar los factores de riesgo, y eso es lo que voy a hacer. Todo lo que voy a exponer está en el artículo de revisión que señalamos en la bibliografía (2).  Así pues, no es más que una paráfrasis de este

Imagen 1. Anatomía del los isquiosurales. 


FACTORES DE RIESGO

Externos: factores sobre los que no podemos actuar, tales como la raza, la edad, o un historial previo de lesiones (2).

Internos: aquellos sobre los que sí podemos actuar y que están relacionados con déficits de fuerza, asimetrías anatómicas, técnica de carrera, flexibilidad o fatiga, siendo el desequilibrio de fuerza entre agonistas y antagonistas una de las mayores medidas predictivas (2). Esto es muy importante, tradicionalmente se ha creído que las lesiones siempre estaban asociadas a la flexibilidad, y la recomendación habitual era estirar con la creencia de que así prevendríamos lesiones. Es bastante habitual ver durante los calentamientos a los deportistas estirando. Hoy sabemos que esto no es lo más importante y que podría incluso tener más perjuicios que beneficios. Por otro lado si se trabajaba la fuerza para recuperarse de esa lesión (hablo principalmente de deportistas amateurs y recreacionales), siempre ha existido un abuso de trabajo del cuádriceps en relación a los isquiosurales. No es raro ver a muchos "machacando" el cuádriceps en la máquina de extensiones (leg extension) y dejando en un segundo plano a los isquiosurales, a los estabilizadores de la pelvis y tronco. Aunque no es lo habitual también puede pasar al revés, es decir "machacar" los isquiosurales y olvidar el cuádriceps. Como veremos a continuación esto no es lo más indicado. La lesión está más relacionada con el desequilibrio que con la fuerza aislada de un músculo.

Factores de riesgo más relevantes

Probablemente, el factor de riesgo más importante para la rotura isquiosurales es la existencia de una lesión anterior en dicha musculatura. Estos deportistas presentan un riesgo de volver a sufrir otra lesión de 2-6 veces mayor, aunque la mayoría de las recaídas se presentan en los dos meses posteriores a la lesión (2). Lo vemos todos los días en los medios con los futbolistas. ¿Cuál es el problema? ¿Tienen malos preparadores físicos, fisioterapeutas, médicos? ¿No se cuidan? La respuesta es no! Simplemente su músculo no es el mismo que antes de lesionarse por primera vez. Cada vez que se lesionan queda una cicatriz y evidentemente va a tener repercusiones. Si a esto le añadimos una vuelta prematura al terreno de juego debido a la presión mediática, económica... no es raro que vuelva a suceder.

Fuerza e imbalances musculares

La falta de fuerza de los músculos isquiosurales ha sido uno de los factores de riesgo que con más frecuencia se ha asociado con la lesión de dicha musculatura. Así por ejemplo, se ha sugerido que una falta de fuerza de los isquiosurales no permite al deportista contrarrestar al cuádriceps durante la extensión de la rodilla en la fase final del “balanceo” de la carrera. Pero la evidencia científica sobre la influencia de la debilidad muscular de los isquiosurales como factor de riesgo es contradictoria. Hay estudios que sí relacionan el déficit de fuerza con la lesión, y en los que la pierna lesionada si presentaba menor fuerza que la sana. Pero como podemos observar no importa tanto la fuerza del músculo de forma aislada, sino la fuerza de este respecto a los demás. Ya sea respecto a la otra pierna o respecto a los músculos antagonistas del mismo lado (cuádriceps) (2). Es decir, importa más si está equilibrado o no, y no tanto lo fuerza o potencia que puedan desarrollar.

Flexibilidad

Un reciente meta análisis publicado por Prior et al, sugiere que la flexibilidad de los isquiosurales no presenta ninguna relación significativa con la lesión de esta musculatura (3). Solo un estudio de los vistos en esta revisión y realizado por Witvrouw et al (4) con futbolistas belgas profesionales ha reportado una asociación significativa entre una menor flexibilidad medida en pretemporada y una mayor incidencia de lesiones de isquiotibiales durante la temporada regular, y la metodología ha sido criticada. la flexibilidad combinada de isquiosurales y el complejo lumbo-pelvico también ha sido investigada como factor de riesgo, no encontrándose asociación alguna.
                                              
La flexibilidad de otros grupos musculares del muslo, como es el caso del cuádriceps, puede tener más importancia que la propia de los isquiotibiales. Gabbe et al (5) encontraron una relación inversa entre el aumento de la flexibilidad del cuádriceps y la incidencia de lesiones en los isquiosurales.

Fatiga

Muchos son los factores que producen la fatiga y que pueden llevar a la lesión. Pinniger et al al (6), han constatado que la fatiga inducida por la repetición de esfuerzos a máxima velocidad causa un cambio significativo en la técnica de carreraUn musculo fatigado esta menos capacitado para generar fuerza, y por tanto es más susceptible a romperse ante una acción de tipo excéntrico. Por otro lado, la fatiga puede dar lugar a una alteración propioceptiva, que puede contribuir a la lesión isquiotibial como consecuencia de un deficiente control neuromuscular y de una contracción muscular inapropiada. 

Alteraciones lumbo-pélvicas

La presencia de diversas disfunciones a nivel lumbo-pelvico ha sido relacionada con la lesión de la musculatura isquiosural. De esta forma, como se ha comentado con anterioridad, una limitación de flexibilidad en los flexores de cadera y del cuádriceps se ha identificado como factor de riesgo en esta lesión (2).

¿Cómo saber si tenemos limitaciones en este sentido? ¿En cuestiones de movilidad articular y flexibilidad? Hay infinidad de síntomas, pero la incapacidad para hacer una correcta sentadilla ya nos diría mucho. Otro día trataremos de explicar esto para que vosotros mismos podáis detectar desequilibrios y corregirlos.

Un patrón de desequilibrio muscular habitual a nivel lumbo-pelvico es el conocido bajo el nombre de síndrome cruzado, el cual se manifiesta por rigidez en los flexores de cadera y erectores espinales y una inhibición de los glúteos y los abdominales, que puede dar lugar a una inclinación anterior de la pelvis, a una flexión de cadera y a un aumento de la lordosis lumbar, lo que puede facilitar la aparición de la lesión isquiotibial (2).

Otros factores de riesgo 

Los estudios también apuntan a la raza y la etnia como factores intrínsecos, siendo los deportistas de raza negra más propensos a sufrir roturas de los isquiosurales (2).

El incremento de la edad parece ser el factor de riesgo intrínseco más destacado. los deportistas mayores de 23 anos presentan una incidencia de 1,3 a 3,9 veces más riesgo, mientras que en los mayores de 25 anos la incidencia asciende hasta 2,8 a 4,4 veces más (2).

El peso parece ser otro factor relacionado con el riesgo de lesión de esta musculatura (2).

Por otro lado, la utilización de un calentamiento apropiado ha sido propuesto durante mucho tiempo como un medio fundamental para prevenir las lesiones musculares, aunque evidentemente las lesiones de isquiosurales se siguen dando después de un calentamiento importante y esto tiene muchos matices pues el calentamiento en sí da para hablar mucho (2). 

En definitiva, y como conclusión final, dejamos esta diapositiva basada en Foreman et al (8) (imagen 2) que remarca la importancia de ver todo en conjunto y trabajar encajando todas las piezas del puzzle. 



Imagen 2. Factores de riesgo en la lesión. 

Referencias bibliográficas:


1. Askling, C. Tengbar, M y Thorstensson, A. (2013). Acute hamstring injuries in Swedish elite football: a prospective randomised controlled clinical trial comparing two rehabilitation protocols Br J Sports Med;47:953-959.

2. Review on the hamstring muscle injury in sport: risk factors and prevention strategies. Revista Andaluza de Medicina del Deporte.

3. Prior M, Guerin M, Grimmer K. An evidence-based approach to hamstring strain injury: a systematic review of the literature. Sports Health: A Multidisciplinary Approach. 2009;1(2):154-64.

4. Witvrouw E, Danneels L, Asselman P, D'Have T, Cambier D. Muscle flexibility as a risk factor for developing muscle injuries in male professional soccer players. A prospective study. The American journal of sports medicine. 2003 Jan-Feb;31(1):41-6. PubMed PMID: 12531755. Epub 2003/01/18. eng.

5. Gabbe, B. J., Finch, C. F., Bennell, K. L., & Wajswelner, H. (2005). Risk factors for hamstring injuries in community level Australian football. British Journal of Sports Medicine39(2), 106-110.

6. Pinniger, G. J., Steele, J. R., & Groeller, H. E. R. B. E. R. T. (2000). Does fatigue induced by repeated dynamic efforts affect hamstring muscle function?.Medicine and Science in Sports and Exercise32(3), 647-653.


7. M. de Hoyo, J. Naranjo-Orellana, L. Carrasco, B. Sañudo, J. J. Jiménez-Barroca and S. Domínguez-Cobo(2013). Review on the hamstring muscle injury in sport: risk factors and prevention strategies. Revista Andaluza de Medicina del Deporte. 6, (1): 30-37.

8. Foreman TK, Addy T, Baker S, Burns J, Hill N, Madden T. Prospective studies into the causation of hamstring injuries in sport: A systematic review. Physical Therapy in Sport. 2006 5//;7(2):101-9.


No hay comentarios:

Publicar un comentario