lunes, 30 de noviembre de 2015

Obesidad Infantil, Valores de Referencia y Consecuencias



    La obesidad infantil es uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos si atendemos a los datos facilitados por el Ministerio de Sanidad en nuestro país publicado en  la Encuesta Nacional de Salud de 2011/2012. Estos datos han sido ratificado por el Pleno del Consejo Interterritorial celebrado el 26 de marzo de 2015Podemos observar que el sobrepeso tiene una prevalencia deL 18.3% en niños con edades comprendidas entre los 2 y los 17 años y  que la obesidad la tiene de 9.6%. A continuación os mostramos los datos por provincias en las tablas 1 y 2.
Tabla 1. Prevalencia de sobrepeso en menores.

Tabla 2. Prevalencia de Obesidad en menores.
Fuente de las Tablas 1 y 2; Evaluación y seguimiento de la estrategia NAOS: conjunto mínimo de indicadores. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Madrid, 2013. http://www.observatorio.naos.aesan.msssi.gob.es/web/indicadores/indicadores.shtml

     Una vez que hemos entramos en materia, y somos consciente de las dimensiones de esta problemática infantil, queremos aprovechar el presente artículo para daros a conocer las principales forma de medir la obesidad en niños; algunas consecuencias que tiene esta patología y mostraros una propuesta que consideramos muy interesante en relación al ámbito en el cual trabajamos, es decir la actividad física.
      Para determinar los niveles de sobrepeso y obesidad, solemos recurrir al cálculo del IMC (ecución 1). Estas siglas que nos indican el índice de masa corporal, o en inglés BMI (body mass index). Para calcular este índice necesitamos la masa, en kg, y la altura del sujeto en metros, para obtener este parámetro realizaremos el siguiente cálculo.


Ecuación 1, IMC


        Los valores que vamos a emplear de referencia son los obtenidos por La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Consenso Español 1995 para la evaluación de la obesidad y para la realización de estudios epidemiológicos. Med Clin (Barc). 1996; 107:782-7. Debemos remarcar que no hemos podido consultar dicho artículo, ya que no tenemos acceso al mismo, pero estos datos son remitidos desde el artículo de Zurita et al (1).

Tabla 3: Distribución numérica del Índice de masa corporal en función del grado de obesidad para los distintos grupos de edad.

    Otro valor  que podemos tener de referencia son las tablas que nos facilita la Organización mundial de la Salud (cuyo acrónimo es OMS). Estas se pueden encontrar en internet fácilmente, pero la comparación es algo más tediosa ya que debemos ver en qué percentil se encuentran los niños.
     El IMC es la principal medida que empleamos a la hora de determinar si existe sobrepeso u obesidad en la población, pero no permite determinar la localización de la grasa a nivel corporal. Es por ello que para estimar la adiposidad en niños no es el mejor indicador, para ello se recurre a medidas utilizadas para localizar la adiposidad central como es la circunferencia de la cintura (2).
    La última medida que vamos a ver surge de la combinación de ambos, obteniendo el Índice cintura/talla (ICT) (ecuación 2). Este se plantea como un indicador no solo de la obesidad infantil, sino de la acumulación de tejido adiposo en la zona central. Por lo tanto, si dividimos la circunferencia de la cintura entre la altura (ambos en centímetros) y obtenemos un valor superior a 0.5, se determina la existencia de obesidad central (3). Es importante destacar que el ICT no varía entre los 6 y 14 años (4), lo que nos permite poder comprobar si se producen cambios en la acumulación de tejido adiposo en la zona central.

Ecuación 2. ICT
  


      Si nos paramos a analizar las consecuencias de la obesidad infantil para el niño, destacamos este esquema de Shultz, Anner & Hills (5) (figura 1):
Figura 1: Implicación de la obesidad pediátrica en el sistema musculo-esquelético y en la actividad Física (Shultz, 2009)(5).

     En el podemos observar que la obesidad infantil se correlaciona con cambios en la función biomecánica, con un incremento en la prevalencia de la mala alineación musculoesquelética (6), y un incremento en el dolor musculoesquelético reportado por esta población. Por otro lado, las flechas con rayas indican asociaciones que deben ser estudiadas. Por último debemos destacar que el descenso de la actividad física favorece el aumento del peso, y este provoca un descenso en la calidad de vida del niño.
       Las consecuencias de este problema van más allá del aspecto puramente metabólico. Si reflexionamos sobre el momento que vive el niño entorno a la pubertad, veremos que muchos de los procesos de maduración se producen en esta época de la vida, por lo que cargar con una masa extra a lo largo de ella puede tener efectos tanto a nivel psicológico como físico. En relación al componente físico, nos gustaría citar los datos obtenidos por el estudios llevado a  cabo por Batistão Et al (7) Posture and musculoskeletal pain in eutrophic, overweighed, and obese students. A cross-sectional study. Este estudio analizó la postura estática de niños entre 11.1 años ±2.3 de media con sobrepeso/obesidad respecto a niños con normopeso, hallando que los primeros muestran diferencias significativas en  sus ángulos de genu valgum (valgo de rodilla), mayor incidencia de hipercifosis torácica e hiperlordosis lumbar. El desarrollo de estas desalineaciones a edades tempranas no es un buen augurio para nadie.
       En relación al genu valgum, Souza et al (8) va un paso más allá, y tras analizar una muestra de 1,141 niños con edades entre los 6 y los 18 años, obtuvo una correlación entre la incidencia de genu valgum y la obesidad.
      Ahora bien, ¿Que podemos hacer en este caso y teniendo presente que esta problemática desgraciadamente está cada vez más extendida? 

     Consideramos interesante no solo apostar por seguir un plan de entrenamiento, sino por cambiar hábitos de vida. Dentro de la literatura que hemos revisado, queremos remarcar la propuesta planteado por el Gobierno de Navarra, diseñando una pirámide de actividad física para niños y niñas que podéis ver a continuación.


Figura 3: Pirámide Actividad Física. Fuente: Gobierno de Navarra.
       Si tus familiares sufren de obesidad infantil, o conoces a padres con niños con este problema, coméntale esta información. Este es un problema que no solo afecta al futuro de los niños sino que merma considerablemente la calidad de vida actual de cada uno de ellos. Ponerle solución es cuestión de todos.

Referencias bibliográficas:



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