sábado, 19 de diciembre de 2015

SOBREPESO Y RENDIMIENTO. ¿MERECE LA PENA?

 En muchos deportes la composición corporal y tamaño tienen una influencia directa sobre el rendimiento. Esto es visible en el fútbol americano, donde los datos han demostrado como los jugadores universitarios y profesionales, han aumentado su peso desde la década de los cuarenta hasta hoy, especialmente las líneas ofensivas y defensivas (1).

  En la población general hay una fuerte relación entre el exceso de grasa y riesgo para la salud (2). La pregunta aquí es, ¿Puede un atleta llegar a ser tan grande que ponga en riesgo su salud? La inevitable respuesta es, sí.


  Por lo tanto, el trabajo preventivo por parte del cuerpo técnico de esos deportistas, que ayude a prevenir el riesgo de padecer ciertos desórdenes durante y después de sus carreras, es de vital importancia (imagen 1). 

Imagen 1. Esquema de intervención


  Nosotros aquí hablamos de fútbol americano, un deporte minoritario en nuestro país. Pero estos datos no dejan de ser significativos y deben invitar a la reflexión. Al añadido del exceso de peso, que puede provocar ventajas biomecánicas y por lo tanto un aumento del rendimiento en contra de una pérdida de salud, hay que añadir la triste realidad del consumo de esteroides. Las diferencias en la mortalidad y longevidad vistas en los estudios respecto a otros atletas, pueden deberse en parte al uso frecuente de esteroides anabólicos (3, 4), haciendo difícil discriminar si sus desórdenes vienen a raíz de estos, del exceso de peso o de ambos.  

  Así pues, y aquí es donde queríamos llegar. ¿Ser deportista de fuerza es una excusa para no controlar tu peso? Los riesgos que podemos asumir deben ir directamente relacionados con los beneficios que podemos obtener. Si no eres deportista profesional, sinceramente, que el exceso de peso no te influya negativamente en tu actividad deportiva, no significa que no afecte a tu salud  (Imagen 2).


Imagen 2. Balance riesgo-salud. 






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